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martes, 8 de septiembre de 2015
lunes, 17 de agosto de 2015
Calidad del producto vs calidad del proceso
Es frecuente encontrarse a personas que, fuera del ámbito de la calidad, confundan estos dos conceptos e incluso que los traten como sinónimos. Este es un error muy común porque cuando hablamos de Calidad, la mayoría de las veces lo entendemos como algo inconsistente o banal y realmente no nos paramos a pensar en su verdadero significado.
El concepto de Calidad como tal tiene muchísimas definiciones; desde las dadas por los más importantes gurús hasta las más “caseras”, y todas ellas pueden ser igualmente válidas. Personalmente yo entiendo la Calidad como “aquello que asegura cumplir con unos requisitos y/o expectativas establecidos, o impuestos, por nuestro cliente”. Quizá no sea la mejor de las definiciones, pero es lo que me viene a la mente cuando desarrollo mi trabajo de forma habitual.
Entonces, ahora que tenemos la idea clara sobre lo que se entiende por calidad, desde mi experiencia, creo que es mucho mejor atacar primero la Calidad de Procesos para poder llegar de una forma más consistente y firme a la Calidad de Producto final, consiguiendo de esta forma la consecución de la Calidad TOTAL.
El primer paso es estipular y acordar qué características tiene que tener un producto/servicio, y una vez tengamos esto, estandarizaríamos los pasos necesarios que nos hacen llegar hasta él.
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